- Establece un horario de limpieza: Dedica tiempo específico cada semana para limpiar tu oficina. Esto ayuda a mantener el espacio ordenado de manera constante.
- Organiza el escritorio: Mantén solo lo esencial en tu escritorio. Usa organizadores para papeles, bolígrafos y otros útiles. Deshazte de lo que no necesitas.
- Elige un buen día: Limpia las ventanas en un día nublado, ya que la luz solar directa puede hacer que el limpiador se seque demasiado rápido, dejando marcas.
- Prepara tus materiales: Necesitarás un balde, agua, jabón suave (puede ser detergente para platos), Limpia vidrios, un raspador de vidrio o un paño de microfibra, y un trapo seco.
- Haz un plan: Divide la limpieza por áreas (cocina, baño, sala, dormitorio) y establece un orden lógico.
- Recoge el desorden: Antes de limpiar, recoge objetos fuera de lugar y organiza el espacio.